viernes, 3 de julio de 2015

CREMA DE LIMÓN (LEMON CURD)

   La primera vez que usé el Lemon Curd, fue para hacer una rica tarta mousse (Puedes verla pinchando aquí).
   En aquella ocasión utilicé una crema que conseguí en Carrefour y tenía pendiente en publicar la versión casera.
   En anteriores ocasiones he probado otras recetas y, aunque la crema estaba rica, no era lo que estaba buscando.
   Pero el otro día me lancé a hacer la que tiene publicada Chus en su blog Para estar por casa y por fin encontré lo que quería.
   Queda una crema riquísima, con una textura genial y un sabor muy fresco.
   Está tan rica que aquí "uno que yo conozco" se comió un botecito a cucharadas así que creo que con eso lo digo todo.
   Con esta crema podemos rellenar tartas, brazos de gitano,... La podemos usar para distintos postres o también para darle un toque extra de sabor a un yogur, por ejemplo, añadiéndole un par de cucharadas. También, por supuesto, la pueden usar como base para preparar la Tarta mousse de Lemon Curd.
   Los ingredientes que usé fueron:

  • Tres huevos L.
  • 150 gr. de azúcar.
  • 80 ml. de zumo de limón.
  • La ralladura de la piel de un limón.
  • 50 gr. de mantequilla.
   Empezaremos rallando la piel de un limón y la reservamos.
   Exprimimos uno o dos limones, hasta obtener 80 ml. de zumo. Lo colaremos para evitar las pepitas.
   Esta crema la tenemos que cocer al baño maría, así que utilizaremos un caldero grande y otro más pequeño que quepa en el primero.
   Ponemos agua en el caldero grande y lo llevamos al fuego.
   En el caldero pequeño ponemos los huevos, el azúcar y el zumo de limón.
   Removemos con unas varillas para mezclar bien.
   Colocamos el caldero sobre el grande y vamos removiendo despacio sin parar.
   Cocinamos hasta que consigamos una crema espesa.
   Retiramos del fuego y le añadimos la mantequilla troceada. Removemos bien hasta que se funda con el calor de la crema.
   Por último, añadimos la ralladura de limón y removemos hasta que esté integrada.
   Cubrimos la crema con film transparente, tocando su superficie para que no se nos forme costra al enfriar.
   Dejamos enfriar primero a temperatura ambiente. Luego la podemos pasar a un tarro de cristal y la metemos en la nevera para que enfríe completamente. Cuando está fría adquiere aún más consistencia.
   Además de una textura perfecta, tiene una sabor increíble.
   En breve les mostraré un postre que elaboré con esta rica crema.

martes, 30 de junio de 2015

PAN DE HAMBURGUESA

   El otro día, cuando les traje la Hamburguesa de pollo con calabacín les adelanté que también había hecho el pan de hamburguesa. De esa manera conseguiremos comernos una hamburguesa 100% casera.
   Pero antes de empezar con la receta, yo les dejo una duda "existencial" del tipo "¿Qué fue primero, el huevo o la gallina?".
   En este caso les planteo ¿Qué fue primero, el pan de hamburguesa o el relleno de la hamburguesa?. ¿Alguien hizo una vez un pan con forma redondita y pensó que sería ideal hacer una mezcla de carne picada para ponerla en su interior? ¿O fue al revés?. ¿Alguien hizo una mezcla de carne picada con forma redonda y aplastada y pensó que sería genial hacer un pan redondito para meterla dentro?
   Como quiera que sea, es una comida que gusta a casi todo el mundo pero que no todo el mundo se "permite el lujo" de comer, sobre todo en determinadas cadenas de alimentación, porque no tienen muy claro lo que contiene. 
   Así que con la receta de la Hamburguesa de Pollo del otro día y esta de los panecillos de hoy, podemos prepararla en casa y sabemos exactamente lo que nos comemos, además de que queda riquísima.
   Los ingredientes que usé fueron:

  • 250 ml. de buttermilch o suero de leche (De venta en Lidl).
  • Un sobre de levadura seca de panadería (Yo uso de la marca Maizena).
  • 15 gr. de azúcar.
  • Dos huevos, uno para la masa y otro para pintar los panecillos.
  • 525 gr. de harina de fuerza.
  • Ocho gramos de sal.
  • 50 gr. de aceite de oliva suave.
  • Copos de avena o semillas de sésamo.
   Empezaremos poniendo el buttermilch en una jarra y calentándolo unos segundos en el microondas. Sólo debe quedar tibio.
   Añadimos el sobre de levadura y removemos.
   En un bol amplio ponemos el harina, el azúcar y la sal y mezclamos bien.
   Hacemos un hueco en el centro y vertemos el buttermilch, el huevo y el aceite.
   Empezamos a amasar, primero con una cuchara de palo y luego con la mano, hasta que consigamos que la masa se despegue de las paredes del bol.
   Enharinamos la encimera y volcamos nuestra masa en ella.
   Vamos amasando hasta que consigamos una masa que no se pegue a las manos. Hay que evitar añadir más harina para que no se nos queden unos panecillos muy densos, así que hay que hacerlo con paciencia.
   Engrasamos un bol con un poco de aceite y ponemos nuestra masa dentro.
   Cubrimos con un paño limpio y dejamos reposar alrededor de una hora y media, hasta que doble su volumen.
   Ponemos un poco de harina en la encimera, volcamos la masa y la amasamos para que pierda el aire del interior.
   Dividimos la masa en nueve partes, de unos 90-100 gr. cada una.
   Con cada porción de masa formamos una bola.
   Colocamos las bolas en una bandeja de horno con papel sulfurizado, dejando separación entre ellas.
   Las volvemos a cubrir con un paño y las dejamos reposar una hora, hasta que doblen su tamaño.
   Batimos el otro huevo y pintamos los panecillos, ayudados de una brocha de silicona.
   Si queremos podemos espolvorear unas semillas de sésamo sobre los panecillos o, como en mi caso, con unos copos de avena.
   Metemos en el horno, que habremos precalentado a 190º, durante 20 minutos.
   Los colocamos sobre una rejilla y los dejamos enfriar totalmente.
   Miren que aspecto tan delicioso que tienen.
   Aquí lo tenemos preparadito para rellenar con lo que más nos apetezca. Ya les digo que con unas hojitas de lechuga, unas rodajas de tomate y un poco de jamón serrano están de vicio.
   Y aquí, como no, relleno con la hamburguesa de pollo y calabacín, además de con queso, huevo, lechuga, tomate y sus salsitas. Lo que viene siendo una hamburguesa "especial" en toda regla.
  Como ven, sí que es posible comer una hamburguesa y estar comiendo sano.

*Por cierto, para que no "pierdan el sueño" por mi culpa, parece ser que primero fue el interior de carne y posteriormente a alguien se le ocurrió meterlo dentro del pan.

viernes, 26 de junio de 2015

TARTA COLMENA DE GUINDAS Y CHOCOLATE

   Adoro las tartas que esconden una sorpresa en su interior. (Siempre que la sorpresa sea comestible, claro).
   Me encanta ese momento en el que cortas una tarta de apariencia "normal" y se deja ver el "secreto" que oculta. Primero, la satisfacción de haber conseguido lo que te proponías. Segundo, la cara de asombro de los "allí presentes". Además, todo hay que decirlo, los "¡ohhhhh!" y los "¡ahhhh!" le sientan de maravilla al ego, jeje.
   Este tipo de tarta la vi hace muchísimo tiempo en un blog ruso y, a su vez, está basada en otro postre que es parecido a una pila de troncos nevados y apilados.
   A mí se me quedó la idea grabada "a fuego" y aunque la crema era diferente, la estructura es la misma. Además creo que se presta a muchas variantes, cambiando las guindas por otra fruta o, incluso, chocolate.
   Los ingredientes que usé fueron:

  • Tres planchas de hojaldre (Siempre recomiendo el del Lidl y en esta receta más que nunca, sobre todo por el tamaño de las láminas).
  • Un bote grande de guindas en almíbar (También la conseguí en el Lidl. Debajo les pongo una foto).
  • Un litro de nata vegetal*.
  • Cuatro cucharadas de azúcar.
  • Una cucharada colmada de pasta de Amarena*. 
  • 150 gr. de chocolate Nestlé postres.
  • 150 ml. de nata para montar.
  • Una cucharadita de mantequilla.
*Tanto la nata vegetal como la pasta de Amarena la puedes conseguir aquí.
   Antes de empezar con la receta les muestro las guindas.
   Las ponemos sobre un colador para escurrir todo el almíbar.
   Precalentamos el horno a 190-200º.
   Extendemos una lámina de hojaldre y lo cortamos en tres tiras iguales ayudándonos de un cortapizzas.
   Secamos las guindas con papel de cocina y las vamos colocando en el centro de cada tira. (Yo puse exactamente diez en cada tira de hojaldre)
   Doblamos los extremos hacia el centro, montando uno sobre otro.
   Hacemos unas muescas con un tenedor para que se quede selladito.
   Sobre una bandeja de horno, cubierta con papel sulfurizado, colocamos una de las tiras y le damos forma de caracola, dejando la unión hacia abajo. (En principio puse un aro de tartas alrededor por si me llegaba al borde, pero no es necesario ponerlo.)
   Unimos la siguiente tira a la que tenemos enrollada y seguimos enrollando alrededor. En el punto en el que se unen las dos tiras, marcamos unas muescas con el tenedor para que se selle.
   Colocamos la última tira de igual manera, sellando tanto la unión con la anterior como el final de ésta. Además el borde final lo metemos hacia abajo.
   Presionamos un poco nuestra "caracola" con las manos y la pinchamos con un tenedor.
   La llevamos al horno y la dejamos hasta que esté doradita, unos 20-25 minutos.
   Preparamos de igual forma las otras dos caracolas y dejamos que se enfríen completamente.
   Para la crema, opté por algo rapidito y que siempre queda bien; nata vegetal y pasta de fruta. En este caso utilicé pasta de amarena.
   En un bol ponemos la nata, el azúcar y la pasta de amarena. Removemos un poco con varillas manuales.
   Luego batimos con varilla eléctrica hasta que esté montada.
   Para el montaje de la tarta, manchamos un poco el plato en el que la vamos a servir con crema y colocamos una de las caracolas.
   Cubrimos con crema, estendiéndola con una espátula.
   Colocamos la segunda caracola, ponemos crema y cubrimos con la última caracola.
   Con el resto de la crema cubrimos toda la tarta por arriba y por los bordes, intentando rellenar los huecos y dándole forma redonda.
   Dejamos en la nevera.
   Para la cobertura de chocolate, ponemos la nata en un calentador y la llevamos a fuego medio.
   Justo en el momento en que la nata rompe a hervir, la apagamos y echamos el chocolate troceado y la mantequilla.
   Meneamos un poco el caldero y lo dejamos reposar un par de minutos.
   Ahora removemos para que se integren bien la nata y el chocolate.
   Dejamos que se enfríe el chocolate. (Ojo, no podemos verterlo caliente sobre la tarta porque arrastraría la nata).
   Vamos vertiendo en el centro de la tarta el chocolate y lo dejamos que vaya escurriendo por los lados. (También pueden cubrir el plato con papel de aluminio que luego retiraremos y así no se nos mancha).
   Si quieren le pueden hacer, como yo, unas marcas sobre la parte de arriba con una espátula.
   Ya la tenemos lista para presentarla a nuestros comensales. Mientras la mantendremos en la nevera.
   Me encanta como chorrea el chocolate por los bordes.
   Y aquí el corte "con sorpresa", en el que se ven los agujeros con las guindas en el interior. No me digan que no luce chulo, eh?
   Yo creo que el nombre de "colmena" le viene genial.
   Y además, como han podido ver, es más sencilla de lo que parece. Y lo más importante de todo es que está riquísima.
   Yo creo que iré probando distintas variantes de esta tarta porque me ha encantado. Creo que con trocitos de mango y chocolate dentro del hojaldre quedaría genial también.