viernes, 24 de octubre de 2014

MUFFINS DE NUTELLA

   ¿Y si les digo que para hacer estos ricos muffins sólo necesitan tres ingredientes me creerían?.
   Pues sí, son exactamente tres los ingredientes necesarios para hacerlos, con lo que no hay excusa para ponerse con ellos.
   La idea la vi hace muchísimo tiempo en internet. Eran unas fotos en las que se explicaba claramente los ingredientes que llevaban y el procedimiento. Pero confieso que yo no me fiaba demasiado, así que no me atrevía a hacerlos.
   Sin embargo, cuando vi que mi compi Diana, de Cocinando en Marte se había atrevido y, viendo el resultado de los suyos, me lancé al ataque.
   Desde luego que hay que decir que están riquísimos, y más fácil imposible.
   Los ingredientes que usé fueron:

  • 270 gr. de Nutella.
  • 60 gr. de harina de repostería.
  • Dos huevos talla L.
   Lo primero que haremos será poner el horno a precalentar a 170º.
   Echamos todos los ingredientes en un bol.
   Batimos bien con varillas, hasta que estén bien integrados.
   Preparamos una bandeja con cápsulas para magdalenas y las rellenamos unos dos tercios de su capacidad.
   Los horneamos durante quince minutos. Comprobamos que están hechos pinchándolos con un palo de brocheta que debe salir limpio. Si no, les damos unos minutos más.
   Dejamos enfriar un poco, los sacamos de la bandeja y los dejamos enfriar sobre una rejilla.
   Y ya tenemos unas merienda estupenda, ideal para acompañar con un vasito de leche.
   Miren el interior que pinta rica que tienen.
   Es increíble lo estupendas que quedan teniendo tan sólo esos tres ingredientes.

lunes, 20 de octubre de 2014

ARROZ CALDOSO CON CALAMARES Y LANGOSTINOS (26º DESAFÍO EN LA COCINA)


   La propuesta que nos ha hecho Rocío, del blog Chismes y cacharros para este 26º Desafío en la cocina ha sido Arroz caldoso.
   Probablemente para muchos de ustedes hacer un arroz caldoso no es ningún desafío, pero aquí, para la que suscribe, es lo que se llama un desafío en toda regla.
   Cuando Rocío nos envió el correo con la propuesta digamos que tuve una sensación de sentimientos encontrados.
   Por una parte, me encantó la idea. Nunca había cocinado un arroz caldoso y ésta era la excusa perfecta para lanzarme con él.
   Por otra parte, sentí un poco de miedo. Mis experiencias con el arroz no han sido buenas y me ha costado mucho encontrar un arroz al que le pille el punto. De hecho, todos los platos con este ingrediente que pueden encontrar en este blog están cocinados con arroz Brillante.
   Lo confieso, le tengo miedito a los arroces redondos y tipo bomba.
   Es por eso, por lo que para cocinar este rico plato finalmente he "apostado" sobre seguro y he utilizado un arroz de la misma marca pero que se llama Sabroz.  (Ya les aclaro que esta receta no está patrocinada ni muchísimo menos por la marca que menciono, pero lo hago porque es la que me ha funcionado)
   También nos puso Rocío como requisito para preparar el arroz que teníamos que preparar nosotras mismas el caldo, así que también cumplí con la premisa.
   El resultado, pues creo que a la vista está. Aunque parece ser que este tipo de plato no es muy "fotogénico" yo he quedado muy contenta por como "luce" en el plato, además de que no se quedó sólo en apariencia, no. También estaba riquísima y, tanto para mi muchacho como para mí, ha sido un gran descubrimiento que seguiremos disfrutando en casa con más frecuencia.
   Eso sí, ya les digo que este no es un plato que podamos preparar de vísperas. Tendremos prácticamente que retirarlo del fuego antes de servirlo para así evitar que el arroz se "chupe" todo el caldo y que finalmente nos quede una masa de arroz en el plato.
   Los ingredientes que usé fueron: (para dos personas)

  • 180 gr. de arroz (En mi caso Sabroz, de la marca Brillante).
  • 10 langostinos.
  • 200 gr. de calamares, más o menos.
  • Una cebolla.
  • Un diente de ajo.
  • Medio pimiento verde.
  • Una cucharada de tomate frito.
  • Una cucharadita de pimentón.
  • Cuatro tazas de caldo (lo haremos con las cáscaras y las cabezas de los langostinos).
  • Un poco de colorante.
  • Sal.
  • Una hoja de laurel.
  • Aceite de oliva.
  • Perejil seco picado.
   Lo primero que haremos será preparar el caldo que nos servirá de base para nuestro arroz.
   Pelamos los langostinos, que reservaremos en un plato, y vamos echando las cabezas y las cáscaras en un caldero.
   Cubrimos con agua, más o menos un litro y le ponemos una hoja de laurel. (Yo no le pongo sal porque prefiero ponerla luego en el arroz). Lo ponemos al fuego.
   Mientras vamos pelando y picando bien pequeños la cebolla y el ajo. También picamos el pimiento verde.
   Con una cuchara vamos retirando la espumilla que se va formando en el caldo, donde están todas las impurezas.
   Dejamos al fuego unos 15-20 minutos.
   Colamos el caldo, aplastando un poco las cabezas para extraerles todo el saborcillo.
   Le ponemos un poco de colorante y lo mantenemos caliente. Cuando lo vayamos a usar debe estar hirviendo.
   Cortamos el calamar en anillas.
   Medimos la cantidad de arroz en una taza que luego utilizaremos como referencia para añadir el caldo. En mi caso puse cuatro tazas de caldo por una de arroz.
   En un caldero amplio, ponemos un poco de aceite y rehogamos las anillas de calamar un par de minutos.
   Las retiramos a un plato y las reservamos.
   Hacemos lo mismo con los langostinos, los salteamos hasta que apenas hayan cambiado de color y los reservamos en un plato.
   En el mismo caldero, añadimos un pelín más de aceite y echamos el ajo picado. Le damos unas vueltas, hasta que suelte su aroma.
   Añadimos entonces la cebolla y el pimiento. Dejamos hasta que estén blanditos, removiendo de vez en cuando.
   Echamos una cucharadita de pimentón y removemos rápidamente para que no se nos queme.
   Ahora añadimos el tomate frito y también removemos para que se integre.
   Es el momento de echar el arroz. Lo vertemos sobre el sofrito y lo rehogamos un par de minutos.
   Incorporamos las anillas de calamar y removemos.
   Regamos el conjunto con cuatro tazas de caldo hirviendo y le añadimos sal. Removemos un poco y dejamos a fuego medio quince minutos.
   Echamos los langostinos al caldero y dejamos que se cocine cinco minutos más.
   Ye tenemos nuestro arroz listo. Sólo nos falta apagarlo y servirlo enseguida. En mi caso le espolvoreé un poco de perejil seco para darle un contraste de color.
   ¿A que dan ganas de meterle la cuchara? La verdad es que estaba exquisito.
   Pues esta es mi propuesta para este 26º Desafío en la cocina. Ahora les invito a que se pasen por nuestro blog para ver las distintas versiones de todos los componentes del grupo. Les aseguro que a partir de hoy van a tener dónde elegir cuando les apetezca hacer un arroz caldoso.
   También les invito a que estén atentos el próximo 20 de noviembre, día en el que publicaremos nuestro próximo desafío que en esa ocasión será dulce y que nos vendrá propuesto por Nina y Mila, las hermanas de La cocina de Camilni.

viernes, 17 de octubre de 2014

GALLETAS DECORADAS DE MINNIE MOUSE

   Probablemente es un poco osado por mi parte publicar esta receta, teniendo en cuenta la de maravillas que se ven por la red y habiendo como hay blogs prácticamente especializados en este tipo de galletas. De hecho estuve pensando en no publicarlas.
   Sin embargo, me he decidido porque me gustaría compartir mi experiencia y, además, resaltar el valor que tienen.
   Cuando vamos a comprar este tipo de galletas nos solemos alarmar cuando nos piden dos o tres euros por cada una de ellas, pero yo les digo, después de hacerlas y de comprobar el trabajo que tienen, que desde luego lo valen. A nosotros nos toca decidir si estamos dispuestos o no a pagar lo que valen, pero desde luego que son un trabajo de artesanía.
   Es cierto que hacer la galleta en sí no es de gran dificultad. Simplemente se trata de encontrar una buena receta y ya está.
   Pero eso de decorarlas, una por una, con sus detalles, ya es otro cantar. Lleva su tiempo y su dedicación.
   Estas que yo he hecho son bastante sencillas, pero les aseguro que hay auténticas obras de arte.
   Para elaborarlas he probado tres recetas distintas, tanto para la masa de las galletas como para el glaseado. Finalmente, las que más me gustaron de  las tres fueron las de Julia, de Postreadicción. Si pinchas aquí podrás ver su receta de galletas y aquí la del glaseado. Además tiene en youtube algunos vídeos explicativos que son de mucha utilidad.
   Por supuesto, estas galletas fueron el acompañamiento perfecto para la Tarta Minnie Mouse que le hice a mi princesa para su cumpleaños y con las que agasajamos a los invitados.
   Me resulta bastante divertido como la primera reacción es mirarla y remirarla y el comentario de "da pena comérsela". Luego una vez que la muerden ya no pueden parar de comerla.
   Los ingredientes que usé fueron:
 Para la masa de galletas:

  • 250 gr. de mantequilla a temperatura ambiente (yo usé sin sal).
  • 175 gr. de azúcar glass.
  • Un huevo normal y una yema.
  • 550 gr. de harina normal.
  • Esencia (en mi caso puse una cucharada de postre de vainilla líquida).
Para el glaseado:

  • 45 gr. de merengue en polvo (en las tienda Party fiesta se consigue fácilmente).
  • 160 gr. de agua.
  • 950 gr. de azúcar glass (icing sugar, más fina que el azúcar glass normal)
  • Colorantes en pasta negro, rosa y amarillo.
   Lo primero que tenemos que preparar son las galletas. Ya les digo que pueden prepararlas con una semana de antelación, pues se conservan estupendamente guardadas en una caja metálica.
   Ponemos la mantequilla, ablandada a temperatura ambiente, en un bol. La batimos hasta que esté cremosa.
   Tamizamos el azúcar glass a través de un colador. (El color rosa es un efecto de la luz que entraba por mi ventana. En realidad es blanca).
   Vamos añadiendo el azúcar a cucharadas mientras seguimos batiendo a velocidad baja. No debemos introducir aire en la masa, por eso lo de trabajar a baja velocidad.
   En un bol batimos el huevo y la yema ligeramente.
   Lo añadimos a la mezcla y seguimos batiendo hasta que esté bien integrado.
   Tamizamos también el harina, dejándola caer en un bol.
   La vamos añadiendo poco a poco, batiendo  despacio.
   Una vez añadida toda la harina, acabamos de mezclar con las manos o una espátula, hasta obtener una masa que no se pegue a las paredes del bol.
   Sacamos la masa del bol, formamos una bola con ella y la cortamos en dos trozos.
   Con cada uno de los trozos, formamos un rulo alargado, que pondremos sobre un papel de horno.
   Colocamos otro papel encima y estiramos con el rodillo hasta conseguir un rectángulo. Ponemos en los laterales unas varillas de madera para asegurarnos que todas las galletas quedan del mismo grosor.
   Hacemos lo mismo con la otra porción de masa y las colocamos en una bandeja.
   Las metemos en la nevera durante tres horas. (Julia recomienda que no se tenga más de tres horas porque se resecarían).
   Antes de empezar a cortar las galletas, precalentamos el horno a 170º-180º, con calor arriba y abajo y sin aire.
   Cortamos las formas con un cortador de galletas.
   Al estar la masa fría, la galleta se quedará en el cortador, por lo que será fácil trasladarla a la bandeja.
   Las vamos colocando en la bandeja del horno, sin papel, dejando separación entre ellas.
   Los recortes que nos vayan quedando, los vamos juntando y los volvemos a estirar.
   Julia en su receta decía que no era necesario volver a enfriar la masa, pero en mi caso, supongo que debido al clima, cada placa que volvía a estirar se quedaba demasiado blanda así que la metía en el congelador mientras se estaban horneando las galletas anteriores.
   Horneamos unos doce minutos en la parte central del horno, hasta que veamos que los bordes de las galletas se están poniendo doraditos.
   Dejamos entibiar un poco, hasta que se despeguen con facilidad de la bandeja y las dejamos que se enfríen completamente en una rejilla. 
   Hay que tener en cuenta que tienen que estar completamente frías cuando las vayamos a decorar por lo que tienen que prepararlas al menos el día antes.
   Para la decoración tenemos que preparar el glaseado.
   Empezaremos tamizando el azúcar glass en un bol  y lo reservamos.
   Ponemos el merengue en polvo y el agua en un bol.
   Lo batimos durante 8 segundos con varillas, hasta que adquiere este aspecto espumoso.
   Añadimos todo el azúcar glass de una vez.
   Batimos con la pala hasta que  se monte.
   Obtendremos un glaseado denso, que nos servirá para delinear detalles.
   En mi caso, sólo aparté dos cucharaditas en dos boles que teñí con colorante rosa y amarillo y que serviría para los lazos finales de la decoración.
   El resto del glaseado lo "transformé" en glaseado de relleno.
   Para ello vamos añadiendo agua a poquitos y mezclando con una espátula, intentando que no entre aire en la mezcla, hasta que consigamos una consistencia más fluida.
   Una vez que tengamos la glasa preparada sólo nos queda teñirla en los colores que vayamos a usar. En mi caso amarillo, rosa y negro.
   Cada vez que vayamos a trabajar con un color debemos poner parte de la glasa en una manga con boquilla del tres, que utilizaremos para dibujar los contornos, y otra parte mayor en un biberón para rellenar la galleta.
   A la hora de poner el glaseado en la galleta, primero, con la manga, tendremos que dibujar el contorno de la superficie a rellenar, en este caso, la zona de las orejas de Minnie.
   Luego con el biberón rellenamos el interior, procurando no poner demasiado para que no se nos rebose por los lados.
   Agitamos un poco la galleta para que el glaseado "corra" por la superficie.
   Como creo que esto es algo muy difícil de explicar con fotografías, mejor les pongo un enlace con un vídeo explicativo, donde la propia Julia explica como hacerlo.
Pincha aquí y podrás ver cómo se hace.
   En mi caso, como ven, rellené de negro la parte de las orejas y, la parte inferior, la combiné con rosa y amarillo, de acuerdo a la tarta y la decoración de la mesa.
   Luego, con la glassa que había teñido al principio les hice los lacitos.
   Aún me queda mucho por practicar, pero creo que quedaron bastante bien.
   Como la quería como detallito del cumple, lo que hice fue meterlas en bolsitas individuales y presentarlas en una cajita de metal de Minnie Mousse, acorde a la temática de la fiesta.
   Es cierto que me dieron un trabajo increíble, pero es una satisfacción ver como gustan. Y no me refiero sólo a su aspecto, que ya resultan muy llamativas sino que al comerlas están riquísimas.