sábado, 12 de julio de 2014

PAN DE AJO CON QUESO

   El verano es una buena época para hacer barbacoas y comidas familiares o con amigos.
   La de hoy, más que una receta, es una idea para empezar una de esas comidas. Además si hemos preparado algo en el horno, podemos aprovechar que está calentito para darle el calorcito necesario.
   Eso sí,  ya les digo que hay unas variedades mucho más elaboradas de esta receta. Sin ir más lejos, mis compis del grupo Desafío en la cocina prepararon unos riquísimos, además hasta con el pan casero.
   En este caso, se trata de una versión mucho más rápida pero no por ello menos buena. Además así evitaremos estar demasiado tiempo en la cocina que el verano es para disfrutar.
   Los ingredientes que usé fueron: (Estas cantidades son para este tipo de pan. Si usamos uno más pequeño tendremos que reducirlos)

  • Una barra de pan de pueblo. (Yo usé el de Mercadona que es bastante grande, pero puede hacerse con cualquier tipo de pan).
  • Un paquete de mantequilla de 250 gr.(Debemos sacarla de la nevera dos o tres horas antes de usarla para que se ablande).
  • Cuatro dientes de ajo.
  • Unas ramas de perejil fresco.
  • Dos paquetes de mezcla de cuatro quesos (también de Mercadona).
  • Perejil seco para espolvorear.
   Precalentamos el horno a 190-200º (Yo aproveché que estaba haciendo un asado).
   Pelamos los ajos, los abrimos por la mitad y les retiramos el germen. (Esto evitará que nos repita luego mucho).
    Ponemos los ajos junto con el perejil en la picadora y los trituramos bien.
    Ponemos esta picada en un bol junto con la mantequilla.
    Trabajamos bien la mezcla con un tenedor para que quede bien integrado y cremosito.
    Le hacemos cortes al pan, a lo largo y a lo ancho, formando cuadrados. No llegamos a cortar hasta la base.
    A la hora de untar el pan opté por la vía más rápida. Me enfundé unos guantes de silicona y fui poniendo mantequilla por todo el pan, untando bien entre los huecos.
    Hacemos lo mismo con el queso. Ayudándonos de las manos vamos metiéndolo entre los huecos.
    El queso que nos quede lo espolvoreamos sobre el pan y le ponemos también un poco de perejil seco picado.
    Sólo nos queda meterlo en el horno entre diez y quince minutos, hasta que veamos que el queso está bien fundido.
    A la hora de comerlo hay que hacerlo sin remilgos. Vamos cortando trozos con las manos y a disfrutar.
   Una maravillosa forma de ir abriendo boca en una comida familiar o de amigos, como en este caso.

miércoles, 2 de julio de 2014

NOODLES CON POLLO MARINADO ESTILO ORIENTAL

   Sí, ya tenemos aquí el ansiado mes de julio (al menos ansiado por mí).
   Empiezan mis vacaciones así que ahora toca disfrutar de la playita, el sol, el descanso, el tiempo libre,...
   En mi caso suele ser en vacaciones cuando más cocino. Sin embargo, debido a las temperaturas, los platos que apetecen suelen ser muy ligeritos y poco elaborados.
   Durante estos dos meses bajaré bastante el ritmo de publicación. Me asomaré por aquí para mostrarles algún plato o postre que sea bien veraniego y fresquito. El resto me  los iré guardando para septiembre que será cuando recupere la rutina normal.
   Empezaré hoy con este rico plato de estilo oriental.
   Podemos dejar el pollo en la nevera con el marinado y, a la vuelta de la piscina o la playa, terminar con los últimos detalles y tendremos un plato lleno de sabor.
   Los ingredientes que usé fueron:
Para la marinada:

  • Una cucharada sopera de sésamo.
  • Medio vaso de salsa de soja (de los de agua).
  • Una cucharada de azúcar moreno.
  • Un puñado de cilantro fresco.
  • Tres dientes de ajo.
  • Pimienta negra.
Para el resto del plato:

  • Dos pechugas de pollo.
  • 250 gr. de noodles al huevo.
  • Una zanahoria.
  • Una cebolla.
  • Medio pimiento rojo.
  • Medio pimiento verde.
  • Aceite de oliva.
   Lo primero que haremos será marinar el pollo.
   Para eso, pelamos los ajos y los picamos bien finitos.
   Lavamos el cilantro, lo secamos y lo picamos también bien menudito.
   Los ponemos en un bol con el resto de ingredientes de la marinada.
   Removemos bien con una cuchara para que quede todo mezclado.
   Le quitamos la posible grasa a las pechugas y las cortamos primero en filetes y luego en tiras.
   Añadimos el pollo al bol de la marinada y removemos bien.
   Cubrimos con papel film y guardamos en la nevera hasta que lo vayamos a cocinar. (Al menos tenerlo una hora marinando).
   Antes de continuar con el plato les muestro los noodles por si alguien no los conoce.
   Raspamos la zanahoria y la cortamos en bastones. Pelamos la cebolla y la cortamos por la mitad y luego en medias lunas.
   Retiramos las semillas y las nervaduras de los pimientos y los cortamos en tiras.
   Mientras estamos cortando las verduras, ponemos a calentar agua en un caldero con un poco de sal.
   Cuando hierva, la apagamos y metemos los fideos dentro. Dejamos reposar el tiempo que indique el fabricante.
   Mientras en un wok o sartén hondo ponemos un poco de aceite y pochamos la cebolla.
   Añadimos los pimientos y las zanahorias y dejamos que se cocinen hasta que estén a nuestro gusto. (A mi me gustan cocinaditas, pero hay quién las prefiere más crujientes.).
   Cuando haya pasado el tiempo de reposo de los fideos los separamos con un tenedor.
   Los escurrimos del agua de cocción.
   Cuando las verduras estén listas, añadimos el pollo y dejamos que se cocine a fuego fuerte. Vamos removiendo de vez en cuando.
   Una vez cocinado el pollo, añadimos los fideos a la sartén.
   Removemos y mezclamos ayudados de tenedores de palo para que se impregnen bien de sabor. Apagamos el fuego.
   Sólo nos queda servirlos y disfrutar de esta rica pasta con un sabor tan especial.
   En casa nos encantó el resultado y por supuesto que lo volveremos a repetir.
   Pues lo dicho. No les quiero dejar hoy sin desearles a todos y a todas:
¡FELIZ VERANO!

viernes, 27 de junio de 2014

HELADO DE TARTA DE QUESO CON ARÁNDANOS

   Este helado de hoy lo han podido probar ya unas cuantas personas. En menos de un mes lo he hecho cuatro veces para llevarlo a distintos sitios y todo el que lo prueba queda encantado con él. Además hay unos cuantos que me tienen loca pidiéndome la receta, así que aquí la tienen.
   Para hacerlo me basé en la receta del Helado de vainilla en tres pasos que hice por primera vez hace dos años.
   Por lo que he podido averiguar, al llevar leche condensada la mezcla no cristaliza, por lo que queda muy cremoso sin necesidad de utilizar heladera ni estar removiendo cada cierto tiempo.
   Lo único que hice fue añadir unos cuantos ingredientes más y ha salido un helado increíblemente rico. Eso sí, ya les advierto que es un vicio absoluto y que si se animan a hacerlo no van a parar hasta acabar con él.
   Los ingredientes que usé fueron: (Sale poco más de un litro y medio de helado).

  • 500 ml. de nata para montar muy fría.
  • Una lata de leche condensada (de las pequeñas).
  • Una tarrina de queso de untar (300 gr.)
  • Una cucharada de vainilla líquida.
  • Cinco galletas tipo digestive.
  • Dos cucharadas bien generosas de mermelada de arándanos.
   Lo primero que haremos será poner la nata en un bol amplio junto con la cucharada de vainilla.
   La montamos con varillas eléctricas hasta que esté bien firme.
   En otro bol ponemos la leche condensada y el queso.
   Batimos con el brazo de la batidora (con las cuchillas) hasta que veamos que no hay grumos de queso.
   Volcamos la nata sobre el bol de la leche y el queso.
   Vamos mezclando con una espátula de silicona, trabajando desde abajo hacia arriba y con movimientos envolventes hasta que tengamos todo bien integrado.
   Cubrimos con papel film y lo dejamos en el congelador unas dos horas o tres, sin que se llegue a congelar del todo.
   Pasado ese tiempo, troceamos las galletas con las manos en trozos no demasiado grandes.
   Las incorporamos al bol del helado junto con la mermelada de arándanos.
   Removemos para que se reparta todo bien.
   Lo llevamos nuevamente al congelador unas tres horas más, hasta que se congele.
   En mi caso, yo pongo la mezcla en un molde desechable de aluminio de litro y medio que traen tapa. Resulta muy cómodo para almacenar en el congelador y para transportar, si fuera el caso.
   A la hora de servirlo, recomiendo sacarlo unos 20 ó 30 minutos antes del congelador para que nos sea más fácil servirlo.
   Una auténtica golosina para refrescarnos en verano.

martes, 24 de junio de 2014

SALTEADO DE CALABACINES CON GAMBAS

   Ya me quedan poquitos días para poder empezar a disfrutar de mis tan ansiadas vacaciones.
   Tengo muchas ganas de poder levantarme de la cama sin prisas y de poder disfrutar de mi tiempo libre.
   Evidentemente en verano también tenemos que alimentarnos y lo que apetecen son platos que no nos lleve mucho tiempo en la cocina.
   La propuesta de hoy es bien facilita, genial para una cena o un almuerzo ligero.
   Los ingredientes que usé fueron:

  • Cuatro o cinco champiñones grandes.
  • Un calabacín.
  • Dos dientes de ajo.
  • Ocho o diez langostinos pelados.
  • Perejil.
  • Aceite de oliva.
  • Sal.
  • Pimienta.
   Empezaremos limpiando bien los champiñones y cortando los extremos al calabacín.
   Troceamos ambos.
   También pelamos los ajos y los cortamos en láminas.
   Lavamos, secamos y picamos bien finito un puñado de perejil.
   En una sartén con un poco de aceite ponemos los ajos y los dejamos dorar sin que lleguen a quemarse.
   Añadimos los champiñones y rehogamos unos minutos.
   Incorporamos ahora los calabacines, la sal y la pimienta y dejamos que se vayan cocinando.
   Cuando estén casi listos, añadimos los langostinos, que tardarán muy poco en cocinarse.
   Espolvoreamos con el perejil picado, removemos y apartamos del fuego.
 
   Sólo nos queda servirlo y disfrutarlo.
   A mi particularmente es un plato que me encanta.
   Además de estar riquísimo, es un plato muy ligero, siempre que no nos pasemos poniendo aceite y terminemos rebañando el plato con pan.