miércoles, 20 de mayo de 2015

CHARLOTA DE MANZANA VERDE CON SORPRESA DE FRAMBUESA (3º CUMPLEAÑOS DESAFÍO EN LA COCINA)

   La propuesta de este Desafío en la cocina ha salido de un juego que hemos propuesto a todos los componentes del grupo. Cada una de las desafiadoras hemos propuesto una fotografía de un paisaje que reflejaba las características propias de una tarta. La ganadora fue la propuesta por Rocío, de Chismes y Cacharros y que era una Charlota o Charlotte.
   Pero, además, este es un Desafío muy especial porque con él celebramos que ya el grupo cumple tres añitos.
   Ya yo tenía claro que, saliera la propuesta que saliera, la tarta que hiciera tenía que ser especial. Tenía que reflejar lo feliz que soy por formar parte de este grupo lleno de gente maravillosa, de personas que han pasado a formar parte de mi vida y a las que quiero mucho.
   Es por eso por lo que quería que reflejara ese cariño y por lo que me he esmerado muchísimo en hacerla como la he hecho.
   Además tengo que decir que he quedado muy satisfecha con el resultado porque he conseguido hacer la idea que tenía tal y como la había imaginado en mi cabeza, superando incluso mis expectativas con respecto al sabor.
   El año pasado fueron los bomberos los protagonistas de la celebración en este blog así que este año han sido mis compañeras y compañeros del cole. Bueno, un grupo de ellos. Aproveché una comida para hacerles "chantaje". Para probar la tarta había que salir en la foto soplando las velas. 
   Sólo digo que nadie se negó a hacerlo y todos posaron sin pensarlo.
   Antes de empezar les anticipo que, aunque hacer esta tarta pueda parecer algo laborioso, organizándose con tiempo, es bastante sencilla de hacer.
   La mermelada la hice una semana antes que la tarta. Las "galletas" de la cobertura las hice cinco días antes y se conservaron perfectamente guardadas en una caja metálica.
   Pero antes de explicarles cómo hacerla me van a permitir que les presente al grupo de "locas" que estamos detrás de este maravilloso proyecto que hoy cumple tres años. Estas somos las cabezas pensantes de los desafíos que les ofrecemos cada mes con mucha ilusión y mucho cariño, eso sí, en un encuentro "virtual" que esperamos que algún día en el futuro se haga real.
De izquierda a derecha: Mila (La cocina de Camilni), M. Luz (Trasteando en mi cocina), Mabel (A nadie amarga un dulce), Carolina (Tomillo, laurel y otras cosas de comer), Rocío (Chismes y cacharros) y Nina (La cocina de Camilni).

   Los ingredientes que usé fueron:
Para las "galletas" de merengue:

  • Tres claras de huevo ( a temperatura ambiente).
  • 150 gr. de azúcar.
  • Colorante rosa y verde en pasta.
  • Esencia de nubes (puedes comprarla aquí, tanto on line como en la tienda física que tienen en el Polígono de Arinaga)
Para la gelatina de frambuesas:

  • 250 gr. de mermelada de frambuesas (pincha aquí para ver la receta, aunque también la puedes usar comprada).
  • 100 ml. de agua.
  • Tres hojas de gelatina. (Yo uso las de Mercadona).
Para la base:

  • 220 gr. de galletas tipo Digestive.
  • 110 gr. de mantequilla.
Para la mousse:

  • 250 gr. de queso mascarpone.
  • 500 gr. de queso batido.
  • 500 ml. de nata para montar muy fría.
  • Diez hojas de gelatina.
  • Medio vaso de leche.
  • 250 gr. de azúcar.
  • 75 gr. de pasta de manzana verde Homechef (la puedes comprar aquí).
  • Cuatro gotas de colorante en pasta verde (opcional).
   Empezaremos preparando las galletas de la cobertura.
   Ponemos el horno a calentar a 90º.
   En un papel de horno dibujamos la forma de las galletas. Yo me hice un modelo con un trozo de cartón y lo usé como plantilla.
   Colocamos el papel de horno en la bandeja, que habremos engrasado un poco para que no resbale, y con la parte escrita hacia abajo para que la tinta no entre en contacto con la mezcla.
   Ponemos las claras en un bol que tiene que estar completamente seco y libre de grasas.
   Batimos con varillas hasta que empiecen a estar espumosas. Vamos añadiendo el azúcar a cucharadas sin dejar de batir. También le añadimos las gotas de esencia de nubes si queremos.
   Tenemos que conseguir un merengue bien firme.
   Repartimos el merengue en tres boles y les ponemos un poco de colorante a cada uno. En mi caso puse verde a uno de ellos y colorante rosa a los otros dos, en uno menos que en otro para conseguir dos tonos distintos.
   Mezclamos bien hasta conseguir un color uniforme. Luego ponemos cada mezcla dentro de una manga pastelera sin boquilla y le cortamos a cada una la punta.
   En otra manga, colocamos una boquilla de estrella cerrada (en mi caso la 2D de Wilton).
   Metemos las tres mangas con el merengue dentro de la que tiene la boquilla, acercando las tres puntas a la boquilla.
   Ahora vamos rellenando los huecos que hemos dibujado para las galletas con pequeñas motas de mezcla hasta que esté formada la galleta.
   Metemos en el horno durante una hora y media y, pasado el tiempo, lo apagamos y dejamos que se enfríen completamente dentro. 
   Una vez frías, las despegamos con cuidado del papel y ya las tenemos listas. Como les dije, se conservan perfectamente dentro de una caja metálica durante el menos cinco días que fueron los días que las tuve yo.
   Pasamos a la segunda fase de la tarta, el interior de gelatina. Esta es una técnica que había visto en algunas tartas de una pastelería muy famosa por aquí y que quería poner en práctica.
   Empezaremos preparando un aro, un poco menor que el que vayamos a usar para hacer la tarta.
   Le cubrimos el fondo con papel film.
   En un plato, ponemos a hidratar las hojas de gelatina, durante unos cinco minutos, con agua fría.
   En un calentador ponemos la mermelada y el agua y lo llevamos al fuego.
   Cuando esté caliente, pero sin que llegue a hervir, añadimos las hojas de gelatina escurridas. Removemos enérgicamente para que se disuelva bien.
   Vertemos la mezcla sobre el aro preparado. Lo pondremos antes sobre un plato llano para que nos sea sencillo transportarlo a la nevera.
   Dejamos que se enfríe primero a temperatura ambiente y luego llevamos a la nevera hasta que cuaje completamente.
   Yo la preparé el día antes de hacer la tarta para asegurarme que estuviera bien cuajada cuando la fuera a colocar.
   Vamos ahora con la base de la tarta.
   Preparamos un aro desmontable (en mi caso de 26 cm), untándolo con mantequilla y cubriéndolo con papel de horno.
   Lo colocamos sobre el plato en el que vamos a presentar la tarta.
   Ponemos la mantequilla en un caldero y la derretimos a fuego suave.
   Ponemos las galletas troceadas en la picadora y la trituramos hasta reducirlas a polvo.
   Añadimos la mantequilla derretida y seguimos mezclando hasta que se nos forme como una pasta.
   Cubrimos la base del molde con la mezcla de galletas, presionando bien con las manos para que quede selladita.
   Reservamos la base en la nevera mientras preparamos el relleno.
   Para el relleno, ponemos las hojas de gelatina a hidratar en agua fría.
   Calentamos la leche, sin que llegue a hervir
   Añadimos las hojas de gelatina escurridas y batimos enérgicamente para que se disuelvan bien. Dejamos que se temple esta mezcla.
   En un bol amplio ponemos el mascarpone, el queso batido, el azúcar, la leche con gelatina y la pasta de manzana verde. Yo además le añadí unas gotas de colorante verde para conseguir el color igual que las galletas.
   Batimos la mezcla con el accesorio de cuchillas de la batidora.
   En otro bol montamos la nata bien firme.
   La volcamos sobre la mezcla anterior y mezclamos con movimientos envolventes, desde abajo hacia arriba hasta obtener una mezcla homogénea.
   Vertemos la mitad de la mezcla sobre la base que tenemos reservada en la nevera. Yo la pesé y cada capa lleva unos 850 gr.
   La metemos en el congelador unos cinco minutos, mientras vamos desmoldando la gelatina de frambuesas.
   Desmoldamos con cuidado la gelatina de frambuesas.
   Ayudándonos con el papel film, la colocamos encima de la capa de mousse de manzana, intentando que nos quede centrada.
   Completamos con el resto de la mousse y alisamos la superficie con una espátula. La llevamos a la nevera hasta el día siguiente.
   Una vez cuajada la tarta, la desmoldamos retirando el aro y el papel con cuidado y la cubrimos rodeándola con las galletas de merengue. Se pegarán fácilmente con la propia humedad de la mousse. Eso sí, recomiendo colocarlas sólo un poco antes de servirla para que no se ablanden mucho.
   En mi caso, como esta tarta está hecha para celebrar nuestro Tercer Aniversario, le coloqué encima tres pequeños merengues a modo de velas.
   Miren de cerca lo preciosas que quedan las galletas.
   Y miren lo precioso que queda el corte con esa sorpresa de frambuesa que nadie espera al verla por fuera.
   Eso sí, antes de comerla primero a soplar la vela del número tres, pidiendo el deseo de que sean muchos más los años que siga funcionando este grupo.
   Y por supuesto, también con los compis, cediendo a mi "chantaje" para poder catarla, jeje.
   Les digo que si estéticamente esta es una tarta muy llamativa y bonita, de sabor es tremendamente rica, en la que destaca el sabor de la manzana verde matizado por la acidez de la gelatina de frambuesa.
   Pues esta es  mi propuesta para celebrar el Tercer Cumpleaños de Desafío en la Cocina. Ahora les invito a que se den un paseo por nuestro blog y disfruten con las propuestas que nos hacen el resto de componentes del grupo. Pinchando aquí llegarán sin pérdida.
   Además les invito a que permanezcan atentos el próximo 20 de Junio porque tendremos un Desafío salado que también será muy especial. No se lo pueden perder.

viernes, 15 de mayo de 2015

TOMBOY CAKE

   Desde que vi esta tarta por primera vez me enamoró su presencia. Es la portada de un libro de repostería de una afamada pastelería en San Francisco.
   Me encanta porque es una tarta de aspecto rudo pero con el "toque" femenino de la crema en color rosa. Ruda y delicada a la vez.
   Fue la que elegí para mi madre en su día precisamente por eso, porque mi madre es una mujer ruda y fuerte pero con un toque femenino así que le iba al dedillo.
   He respetado la receta de los bizcochos, pero la crema la he modificado y en lugar de emplear una buttercream he utilizado nata vegetal que nos resulta menos empalagosa.
   Les aseguro que es una tarta riquísima con unos bizcochos que creo que son de lo mejorcito que he hecho en bizcochos de chocolate.
   Esta es la portada del libro.
Imagen tomada de Google
   Y ahora les cuento cómo la hice yo.
   Los ingredientes que usé fueron:
Para los bizcochos: 

  • 200 gr. de harina.
  • 100 gr. de cacao Valor puro.
  • Una cucharadita y media de bicarbonato (de las de café).
  • Media cucharadita de levadura Royal.
  • Una pizca de sal.
  • 60 gr. de chocolate negro para fundir.
  • 230 ml. de agua.
  • 230 ml. de buttermilch (Aunque se puede hacer casera, las veces que lo he hecho el resultado obtenido no es el mismo así que recomiendo que sea comprado. Lo consigues fácilmente en el Lidl).
  • Media cucharada de vainilla líquida.
  • Dos huevos.
  • 115 ml. de aceite de girasol.
  • 450 gr. de azúcar.
Para la crema: 

  • Un litro de nata vegetal (La mía un poco azucarada).
  • Cuatro cucharadas de azúcar.
  • Seis o siete cucharadas de mermelada de frambuesa (La receta la puedes ver pinchando aquí.
  • Unas gotas de colorante rosa (Opcional).
   Ponemos el horno a calentar a 210º.
   Empezamos preparando los moldes. (Yo uso los desechables de Mercadona que miden unos 15 cm).
   Engrasamos el fondo de los moldes y los cubrimos con papel vegetal.
   Ponemos el agua en un calentador y la hervimos.
   Apartamos del fuego y añadimos el chocolate troceado. 
   Dejamos reposar un minutito y removemos con varillas para que se disuelva.
   Tamizamos pasando por un colador el harina, el cacao, el bicarbonato, la levadura y la sal.
   Una vez tamizado, mezclamos bien estos elementos sólidos.
   Mezclamos en una jarra el buttermilch con la vainilla y removemos.
   Ponemos en un bol los huevos y el azúcar y batimos hasta que estén espumosos.
   Añadimos el aceite y seguimos mezclando.
   Ahora echamos el chocolate que hemos derretido con el agua.
   A continuación vamos alternando la mezcla de cacao y harina y el buttermilch, echándolos de unas tres veces, es decir, harina, buttermilch, harina, buttermilch y acabando con harina.
   Removemos hasta que consigamos una mezcla sin grumos.
   Repartimos la mezcla en los tres moldes de manera que todos tengan la misma cantidad para que nos queden lo más iguales posible (Unos 480 gr. cada uno).
   Con el tamaño de los moldes no tendremos problema y los podremos hornear a la vez.
   Los colocamos sobre la rejilla del horno, en el centro.
   Horneamos durante 5  minutos a 210º.
   Bajamos el horno a 170º y horneamos diez minutos más o hasta que al pincharlos con una brocheta ésta salga limpia (Yo tuve que prolongar la cocción como diez minutos más).
   Los sacamos del horno y los dejamos entibiar sobre una rejilla.
   Los desmoldamos dándole la vuelta, les retiramos el papel de horno con cuidado y los dejamos enfriar completamente sobre la rejilla. ( Recomiendo hacerlos el día antes de montar la tarta).
   Para la crema ponemos la nata vegetal, el azúcar y la mermelada de frambuesa en un bol y removemos con una cuchara. (En este momento aconsejo probar la mezcla para ver si necesita más azúcar o incluso más mermelada).
   Batimos con varillas hasta que la nata esté bien montada (Yo le añadí unas gotas de colorante rosa para acentuar un poco más el color).
   Para el montaje de la tarta empezamos colocando unos de los bizcochos en el plato donde la vamos a servir. (Ponemos un poquito de crema en el plato antes para que el bizcocho no se mueva).
   Ponemos la crema dentro de una manga pastelera con boquilla estrellada.
   Primero pondremos crema en el borde que será lo que se verá. Lo haremos formando ondas o simplemente como un cordón alrededor.
   Luego rellenamos el interior.
   Hacemos lo mismo con todas las capas; ponemos el bizcocho, rellenamos el borde y rellenamos el interior.
   Con una espátula alisamos la parte de arriba y le dibujamos como un rayado en círculo.
      Aunque la original lleva una rosa de fondant en el centro, en mi caso, le hice una rosa con la propia crema de frambuesa.
   Y ya la tenemos lista para impresionar.
   Me encanta como contrastan los dos colores.
   Y aquí la foto del corte, donde se aprecia lo jugoso de los bizcochos.
   El contraste del chocolate con la acidez de la frambuesa combinan de maravilla.